Gran
parte de nuestro éxito en el trabajo o en las relaciones con los demás
está basado en nuestras habilidades, nuestro conocimiento y nuestras
experiencias, pero otra parte depende de cómo nos relacionamos con
nuestros amigos, compañeros, superiores, subordinados, proveedores y clientes;
necesitamos entendernos a nosotros mismos y la impresión que causamos a los
demás, as4 como comprender la forma de ser de otras personas. Podemos usar este
conocimiento para alcanzar nuestras metas. La inteligencia emocional no trata
sobre ser amable o blando, sino que implica interactuar eficazmente
con otras personas para realizar un trabajo o para alcanzar el tipo de vida que
queremos. La inteligencia emocional es importante en áreas
de trabajo tan variables como liderazgo y gestión, equipos y
proyectos y todo tipo de relaciones con clientes. También afecta a nuestra
vida familiar y social.
- Exteriorización: transmitir con claridad al otro lo que pensamos, sentimos y queremos.
- Asertividad: defender nuestras opiniones, ideas y necesidades al mismo tiempo que respetamos a los demás.
- Atención dinámica: escuchar de verdad lo que dicen los demás.
- Crítica: compartir, de forma constructiva, nuestras ideas y sentimientos sobre las ideas y los actos de otra persona.
- Comunicación de equipo: comunicarnos en una situación de grupo.
Las dos habilidades fundamentales que conducen al conocimiento experto de las relaciones interpersonales son, por una parte, la habilidad para analizar una relación y ejercitarla de forma productiva y, por otra, la habilidad de comunicarnos en los niveles adecuados para producir un intercambio eficaz de información.

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